– “Estamos tomando un café”. Así denominó un amigo a nuestro encuentro una tarde de otoño.
Recuerdo que nos reunimos en un lugar relajado, lejos de los autos y edificios. Nos sentamos y comenzamos a hablar de una posibilidad de hacer un trabajo juntos. Fue un momento agradable; que te tengan en cuenta para algún proyecto es bueno. Luego, unas semanas después, nos reunimos con su socio y este fue un momento interesante, me redescubrí como un “trapo”, este señor ¡fue al hueso! ¡¡Wow!!… No prosperó la oportunidad, una suerte de “situación país mezclada con perfil no alcanzado”. Fue un par de meses después que me reúno nuevamente con mi amigo, y le pregunto qué impresión se llevó su socio de la entrevista, su respuesta fue muy sincera y concreta: Él no busca una persona, busca «la persona», que evidentemente no eres tú; por supuesto que no fueron sus palabras literales, pero eso entendí de su mensaje. Seguimos hablando y le pregunté que estábamos haciendo, y él me respondió, y ahora sí literalmente: _ “Estamos tomando un café”. Segundos me quedé en silencio, todo se detuvo. Fue un punto final de un capítulo y fue el comienzo de entender todo desde otra mirada.
Luego pasaron muchas cosas, mi mente fluía, no dormía, escribía muchas cosas, hablaba con mi esposa y amigos, jugaba con mis hijos. Lloré y me reí mucho…
Entonces, cuando te inclinas para oler un buen café, cuando disfrutas del frío y del calor, cuando cierras los ojos al probar un vino o te sorprendes al ver la forma extraña de un árbol que está en frente de tu casa; este tipo de cosas suceden cuando tu mente comienza a abrirse, cuando contemplas la realidad desde un punto de vista relajado, sin paradigmas y sin prisa. Simplemente: vives!.
Tomar un café, no siempre significa un «sí o un no», pero efectivamente nos da la oportunidad de generar un vínculo que nos potencia como personas.
En NESUS tomamos muchos cafés, con muchos amigos. Es una sana y provechosa práctica.