La desesperada carrera de recaudar más de lo que se gasta, está llevando a ahorcar a los emprendedores y pequeñas empresas. Las PYMES están preocupadas por los descabellados anuncios de recaudación y cambios en materia tributaria, todo en busca de recaudar más, y más.
En enero se registró un aumento del 38% en el dinero que ingresó a las arcas de la AFIP, mientras que la inflación interanual para el mismo mes dio una cifra cercana al 48% y con pronóstico no mejorador en los próximos meses.
La consigna, para un Gobierno que se fijó un objetivo de déficit fiscal cero, es conseguir más dinero por recaudación fiscal.
Cuando es momento de tomar medidas flexibles, que ayuden a la economía a seguir fuentes de empleo, consumo, pequeñas inversiones, al contrario se están tomando medidas de tipo “masacre” contra las empresas.
«La situación actual de sostenida caída de la recaudación por debajo de la inflación amerita una importante medida», asegura el tributarista. Y no es para menos.
Una de las medidas «procíclicas» (claramente a favor del fisco) que generó mayor irritación fue la suba de las tasas de intereses resarcitorios y punitorios que se aplican para calcular el monto de las deudas de los contribuyentes que incumplen o se retrasan con el pago de impuestos. Se trata de una disposición tomada por el Ministerio de Hacienda. Y rige a partir del 01/03/2019. Las tasas se han fijado transitoriamente en 4,5% y 5,6% mensuales para los intereses resarcitorios y punitorios, respectivamente. Y si bien desde Hacienda han justificado la medida con el argumento de que «hay empresas que empiezan a financiarse con la AFIP», los expertos responden que se trata de algo que no moverá la aguja desde el punto de vista de la recaudación, pero que podrá desestabilizar a las empresas en condiciones precarias.
«El peso que le pueden aportar a la recaudación las medidas más agresivas de la AFIP en tiempos de crisis es insignificante y contraproducente, porque arroja contribuyentes al abismo, destruyendo empresas y fuentes de empleo», asegura Diego Fraga, Socio de RCTZZ Abogados y profesor de la Maestría en Derecho Tributario de la Universidad Austral.
«Además de que no va a tener un impacto inmediato o significativo en la recaudación hay que recordar que, históricamente, las amenazas sobre los contribuyentes morosos no han funcionado. Y mucho menos en un contexto de contracción económica», advierte Fraga.
Si bien los analistas coinciden en que el Gobierno debería dar marcha atrás con la medida de agravar el interés de las deudas, o al menos atenuar la suba, son muchos los argumentos que se esgrimen desde el Ministerio de Hacienda para defender el alza de la tasa de los intereses resarcitorios y punitorios. Puntualmente sostienen que «su falta de actualización no sólo desatendía la coyuntura económica, sino que producía diversas injusticias».
Más precisamente, apuntan a las empresas que se financiaban con la AFIP. Es decir, destinaban el dinero del pago de impuestos para otros fines ya que la tasa establecida por el fisco nacional era muy baja.
Respecto a los saldos a favor acumulados, el tributarista Fraga agrega que se desactualizan violentamente con la inflación.
«El interés que se les reconoce es del 0,5% mensual. A este interés no lo tocaron en la última medida del Ministerio de Hacienda con la que subieron las tasas. Con lo cual se produjo una indignante desigualdad entre el interés que cobra el fisco por sus deudas y el que cobra el contribuyente cuando la AFIP tiene en su poder fondos que no le corresponden. No hay justificación válida para esa discriminación», opina.
Sin lugar a dudas, las cartas están favoreciendo a algunos, y solo a algunos. Incluso estoy viendo a ricos perder capitales fijos. Y ojalá esos capitales vayan a zonas vulnerables, no, están yendo a manos de financieras, que serían los únicos que están disfrutando de este receso económico.
Una triste realidad de país: el litoral está inundado, los más ricos se hacen más ricos aun, las empresas cierran, la construcción se frena, hay menos importaciones por falta de estabilidad, repuestos limitados, las obras sociales también empiezan a atrasar prestaciones, el que estaba en duda de invertir, sin duda que no lo hará en el corto plazo, el súper sube de precios, el gas, la luz, la obra social, los impuestos sobre automóviles e inmuebles, combustibles, el colectivo y los sueldos retrasados.
Pero hay algo bueno: “hay promociones de aéreos y turismo internacional” Adivinen quienes gozan de estos beneficios…